Lilian Ventura viajó 25 años para enseñar en Santa Bárbara. Su hija Lilí mantiene ese compromiso y atiende a 150 estudiantes.
La historia de Lilian Ventura y su hija Lilí refleja el esfuerzo de docentes que trabajan en comunidades rurales de Honduras. Ambas dedicaron su vida a llevar educación a estudiantes de Santa Bárbara.
Un viaje de 25 años
Durante un cuarto de siglo, Lilian viajó desde el departamento de Cortés hasta Quimistán, Santa Bárbara.
Su asistencia permitió que los niños recibieran clases cuando el centro educativo estaba habilitado. “Nunca esos niños fueron despachados porque la profesora no llegó”, relató Ventura al noticiero Hoy Mismo, de TSi.
La docente terminó su carrera en el Jardín de Niños Omar Palacios. Allí trabajó durante 17 años, hasta jubilarse.
Durante ese periodo, dejó una institución equipada y fortalecida para la comunidad educativa.
La vocación continúa en su hija
El ejemplo de Lilian también marcó a su familia. Su hija, Lilí Ventura, eligió la carrera docente para seguir sus pasos.
La joven estudió la Licenciatura en Educación Media en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán.
Ahora se levanta a las 4:30 de la mañana para tomar el transporte público hacia Montegrande, en Quimistán.
En el centro educativo El Alpinista imparte Español a 150 estudiantes de tercer ciclo.
Una labor en comunidades afectadas
Según su testimonio, la mayoría de sus alumnos sufrió los efectos de los huracanes Eta e Iota, ocurridos en 2020.
El recorrido de madre e hija muestra la continuidad de una labor educativa marcada por los traslados, la disciplina y el compromiso con los estudiantes.
En este Día del Maestro Hondureño, Zona Maje destaca una historia familiar que conecta generaciones y mantiene la enseñanza presente en comunidades rurales.
Más contenido en Honduras · Información elaborada por Zona Maje con datos de radiohrn.hn.

